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Las Dimensiones Espirituales

27/07/2018

 

Es muy posible que hayas oído hablar muchas veces de la quinta dimensión y de la importancia que tiene tanto en nuestra evolución espiritual, como la mental y corporal. Es un término que tiene mucha fuerza hoy en día y que está en boca de muchos.

Pero, ¿qué es exactamente?, ¿qué es la quinta dimensión espiritual? y, ya que estamos, ¿qué son la tercera y la cuarta dimensión espiritual?

¿Por qué son importantes el conocerlas, entenderlas y saberlas?

 

 

¿Qué significa Dimensión y Dimensión Espiritual?

 

El tema de las dimensiones suele ser algo confuso. Actualmente, en muchos lugares se habla de ellas: de la tercera, la cuarta, la quinta, de si hay siete, o de si hay doce, o más, pero no parece que acabe de quedar claro qué son exactamente.

Para empezar y entender bien el concepto de las dimensiones, lo primero es comprender bien qué significa la palabra "dimensión".

Según la definición de la RAE, una dimensión es: 

  1. Magnitud que, junto con otras, sirve para definir un fenómeno físico; especialmente, magnitud o magnitudes que se consideran en el espacio para determinar el tamaño de las cosas.

  2. Tamaño o extensión de una cosa, en una o varias magnitudes, por las cuales ocupa mayor o menor espacio.

En resumidas, "un aspecto o faceta de algo”. Es decir, si tenemos un objeto por ejemplo, cualquiera de sus características es una dimensión: la altura, la anchura, el color, la temperatura, la textura, la forma, etc.

Y, en cambio, si en lugar de un objeto observamos a una persona, aparte de sus características físicas, veremos también las características de sus ideas, de sus sentimientos, de su sensaciones y de todo su mundo interior.

Las dimensiones son cada uno de los diferentes aspectos de la vida de la persona.

 

En cambio, la dimensión espiritual hace referencia a la experiencia interior más profunda de la persona, que la conduce a dotar de sentido y propósito a las propias acciones y existencia, sean cuales sean las condiciones externas, lo que significa aprender cómo encontrar disfrute en la experiencia cotidiana; a contar con un sistema de valores y con el compromiso de aplicarlos; a centrarse en algo que va más allá de uno mismo, esto es, a trascender. Trascender al uso del propio potencial creativo, a la contemplación de la vida y a aprovecharla de acuerdo con las propias aspiraciones y convicciones y las del grupo al que se pertenece. Incluye realizar las prácticas asociadas a la fe, la a creencia o a los valores morales que se profesan. Supone contar con un sistema de pensamiento que permita comprender la vida, su dirección y su expresión, sintiendo todo ello, y a que oriente elecciones y juicios, organice proyectos, dote de dirección última a nuestras acciones individuales. Puede estar o no impregnada de espiritualidad, entendida ésta como una relación personal con el ser trascendente o, sin creer en un dios, como una relación personal con lo que existe, una fuerza unificadora en sí misma, que conduce a sentir inclinación por la vida y unidad con el cosmos. Precisa para su desarrollo de un cierto grado de maduración en los procesos de dimensión biológica y psicológica que hacen posible la conciencia y la intencionalidad.

 

 

¿Cuántas Dimensiones Hay? ¿Cómo se Pasa de Una a Otra?

 

Entendiendo ahora el concepto de “dimensión espiritual”, podemos entonces responder dos preguntas muy importantes:

¿Cuántas dimensiones hay? y ¿De qué depende ver más o menos dimensiones?

Pues, por lo que se sabe, hay 22 dimensiones espirituales, pero en realidad hay infinitas, ya que podemos definir tantos aspectos como queramos de cualquier elemento de la realidad; como son su altura, su anchura, su color, su temperatura, su posición, su velocidad, sus pensamientos, sus sentimientos, etc.

Ahora, depende únicamente del estado de conciencia del propio observador para poderlas percibir, observarlas y experimentarlas. A nivel metafórico, por ejemplo, una persona que mire un objeto y se fije sólo en su altura, anchura y profundidad, verá únicamente tres dimensiones. En cambio, otra persona que se fije también en el color, verá cuatro; y otra que se fije también en la textura, verá cinco. El objeto siempre es el mismo, pero en función del estado de conciencia de quien lo mira, verá más o menos dimensiones. Entender este ejemplo metafórico es muy importante para poder comprender las dimensiones espirituales a cabalidad y que comentaremos a continuación.

Cuando se dice que alguien está en la tercera, en la cuarta o en la quinta dimensión, no significa que esté en lugares distintos, sino que está percibiendo más o menos aspectos del lugar donde está y de sí mismo, al mismo tiempo y en el mismo espacio. Cuanto mayor es el nivel de conciencia, mayor es la cantidad de dimensiones de la realidad que se perciben.

Por lo demás, las dimensiones espirituales no son lugares, sino que son sólo estados de conciencia que se viven y experimentan.

 

 

La Tercera Dimensión Espiritual

 

 

El concepto de “la tercera dimensión espiritual” hace referencia a la parte más material de la realidad.

Sin embargo, esto no significa que el mundo material tenga tres dimensiones. Como hemos visto hace un momento, en realidad tiene infinitas.

Pero habitualmente se suele decir que en la realidad física hay tres dimensiones que son las más representativas:

Al Frente - Detrás / Izquierda - Derecha / Arriba - Abajo

De aquí viene que se use el término “tercera dimensión” para referirse al mundo físico.

Pero es importante recordar que las palabras no son lo más importante, lo que importa es el concepto que hay detrás de ellas. Se podrían usar otras palabras para decir lo mismo. Y el concepto que hay detrás de “la tercera dimensión” es el mundo material.

Cuando se dice que alguien está en la tercera dimensión espiritual, significa que su conciencia está centrada principalmente en la materia, en el mundo físico y que todo lo percibe a nivel lineal.

 

 

La Cuarta Dimensión Espiritual

 

 

Cuando se habla de "la cuarta dimensión espiritual", significa simplemente que hay un aspecto más que en la tercera. Nuestra conciencia se abre más y percibimos más aspectos de la realidad, además del aspecto físico.

Y estos nuevos aspectos son los sentimientos y los pensamientos, haciendo que lo que percibimos, deje de ser en forma lineal, sino que en espiral ascendente.

Por ende, su forma representativa sería:

Al Frente - Detrás / Izquierda - Derecha / Arriba - Abajo / Adentro - Afuera

Lo cual, la cuarta dimensión es un estado de conciencia en el que percibimos nuestra parte mental y emocional, además del mundo físico que nos rodea.

Con esta definición, es evidente que casi todas las personas están en la cuarta dimensión, pues, en mayor o menor grado, casi todo el mundo percibe sus sentimientos y sus pensamientos.

Pero cada persona los percibe con una intensidad y una claridad distinta. Por un lado, hay personas que se fijan mucho en el mundo material y prestan poca atención a los sentimientos y a los pensamientos. Y por otro, hay personas que prestan atención a ambas cosas, equilibradamente.

Cuando una persona está más centrada en el mundo físico, se dice que es de tercera dimensión. En cambio, si está más abierta a percibir las emociones y los pensamientos, se dice que está en la cuarta dimensión.

Pero no hay que olvidar que todas las personas tienen parte de su conciencia en ambas dimensiones y que esto es sólo una manera de hablar que indica en qué aspectos de la vida está más centrada una persona que la otra.

 

 

La Quinta Dimensión Espiritual

 

 

El paso de la cuarta a "la quinta dimensión espiritual" es similar, pero no igual, al paso de la tercera a la cuarta. No significa que haya sólo cinco dimensiones, sino que se percibe una faceta más de la existencia.

Cada vez que se pasa de una dimensión a otra nueva, significa que la conciencia se expande y se percibe un aspecto nuevo de la realidad que antes no se veía, ni experimentaba.

En el caso de la quinta dimensión, este nuevo aspecto es la unidad entre todas las cosas.

Recordemos que en la tercera dimensión, es la toma de conciencia del mundo físico en toda su amplitud y que, en la cuarta dimensión, es la toma de conciencia de las emociones y pensamientos de cada ser vivo a nivel individual. Ahora, en la quinta dimensión, es la toma de conciencia de que todo es una unidad. Es la dimensión del amor incondicional y la toma de consciencia de la unidad entre todo lo que existe, es y será.

Por eso, suele decirse que a partir de la quinta dimensión desaparecen las otras dimensiones, aunque no es así realmente. En la quinta dimensión todo se percibe como Uno y se entiende que todo es Uno siempre.

Estar en la quinta dimensión es una manera de decir que nuestra visión se amplía a lo acostumbrado, a lo enseñado y a lo vivido. Es un gran cambio de consciencia.

Para conseguirlo, no se trata sólo de entender a nivel intelectual que todos somos Uno, sino que de realmente verlo y sentirlo sin ninguna duda de que así sea.

Parece un paso lejano, algo distante e inalcanzable, pero en realidad estamos muy cerca de ello.

Hay muchas personas en este mundo que ya han empezando a dar este paso y te aseguro que tú estás en este grupo. Tú formas parte de la avanzadilla que está llevando a la humanidad al amor incondicional de la quinta dimensión.

Pero esto tu Alma ya lo sabía, ¿verdad que sí?, ya que ascender a la quinta dimensión forma parte de nuestra evolución espiritual y personal. Y estamos todos más que listos para hacerlo.

 

 

Pasos para Ascender a la Quinta Dimensión Espiritual

 

Este ejercicio lo he encontrado en el libro Journey through the Arcturian Corridor, que es un libro maravilloso y gratuito. El problema para algunos es que está sólo en inglés.

 

Uno de los tantos ejercicios para poder ascender a la quinta dimensión consiste en, como primer lugar, en tomar conciencia de que hay diferentes partes de tu vida que ya están en la quinta dimensión, al igual que hay partes de tu vida que están en la tercera y otras que están en la cuarta.

Las partes de tu vida que vibran en la tercera dimensión son aquellas que están rodeadas de dramas, limitaciones y de tareas pesadas y aburridas en general.

Tómate un momento para pensar en estas áreas de tu vida. ¿Cómo te sientes cuando piensas en ellas?

Por otro lado, hay partes de tu vida que están llenas de creatividad, risa y diversión. Fíjate en ellas durante unos instantes. Estas áreas resuenan principalmente con la cuarta dimensión. ¿Qué áreas son exactamente? ¿Y cómo te sientes cuando piensas en ellas?

Y, por último, hay determinadas personas, actividades, lugares o incluso cosas, que te hacen sentir lleno de amor, paz y unidad. Estas son las partes de tu vida que resuenan con el amor incondicional de la quinta dimensión.

Siente esta vibración durante unos momentos. ¿Cómo te sientes al pensar en ella? Te sientes muy bien, ¿verdad?

 

Es muy importante tomar conciencia de cómo cambia tu manera de sentirte en función de dónde pones tu atención. A medida que vas desplazando tu atención hacia las áreas de tu vida que vibran a una frecuencia más alta, cada vez te vas sintiendo más lleno de paz, luz y amor.

Este es uno de los tantos caminos para ascender a la quinta dimensión: centrarnos en las partes de nuestra vida que ya están en la quinta dimensión.

De esta manera, de forma suave y progresiva, vamos moviendo todo nuestro ser al completo hacia ella.

Aquello en lo que centramos nuestros pensamientos, se convierte en nuestra propia realidad.

Si nos centramos en el amor, viviremos siempre en el Amor.

 

Lo bueno de este ejercicio es que requiere relativamente poco esfuerzo, aunque mucha constancia y disciplina. No se trata de forzarnos a amarlo todo, sino de centrar nuestra atención en aquello de nuestra vida que eleva nuestra vibración hasta aprender que efectivamente hay que amarlo todo.

Se trata simplemente de mover el foco de nuestra atención hacía las partes de nuestra vida que ya vibran en el amor. Aprovechar las partes de nuestra vida que ya están en la quinta dimensión y focalizarnos más en ellas, haciéndolas propias y una costumbre diaria.

A efectos prácticos, esto implica apartar nuestra atención de aquello que disminuye nuestra frecuencia. Si nos movemos hacia la quinta dimensión, en parte, nos alejamos de la tercera y de la cuarta.

Si nos movemos hacia el Amor, nos alejamos de los dramas y esto puede generar algunas reticencias y resistencias iniciales.

El mundo no necesita nuestro dolor, ni tampoco que nos compadezcamos de él.

El mundo necesita de nuestra Luz.

Si te centras en las partes de tu vida donde ya hay luz, tu Luz se expandirá y brillará cada vez con más fuerza y mayor frecuencia vibracional. Y, automáticamente, todo el mundo se hará más brillante gracias a ti.

 

 

 

 

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